LAS CLAVES DEL AUTOCONTROL

Para desarrollar el autocontrol lo primero es analizar: ¿por qué siento ira?; ¿qué valores míos están siendo ignorados?; ¿qué debilidades mías están poniéndose a prueba con lo que ocurre?; ¿vale la pena?; ¿es útil?; ¿es para tanto?; ¿qué deseo que suceda de forma diferente?; ¿eso que deseo es posible conseguirlo?; ¿qué tengo que hacer de manera diferente para que ello suceda?

Si no hacemos estas reflexiones es muy probable que consigamos lo opuesto a lo que deseamos, ya que cuando actuamos con ira, mostramos exigencia y generalmente obtenemos como respuesta del entorno resistencia. Una forma de liberarse de estos peligros es aprender a soltar y no querer controlarlo todo, porque la complejidad de las situaciones y la diversidad de las personas hacen cada vez más difícil conseguir de ellas lo que deseamos a la primera.

Humildad 🙂

Por más complicada que resulte la realidad para un ser humano, la lucha más dura y difícil no es externa sino interna. Si conocemos nuestras debilidades y miedos, seremos más conscientes y podremos detectar lo que dispara nuestra ira y de esta manera, habremos dado un primer paso para sentirnos más seguros y no permitir que nos altere tanto el entorno. Lograr el autocontrol o control interno significa asumir con humildad nuestra condición humana, abandonando el deseo de control externo, la búsqueda exagerada de la perfección y generalizada de aceptación.

También implica asumir el compromiso personal de que si queremos conseguir algo de los demás, nosotros ponemos el qué (el objetivo a lograr), pero el cómo tiene que ser adaptado a la persona que nos lo tiene que dar. Y en general, la ira no es nunca un buen “cómo”.

Autoconocimiento 🧐

Cuando tomamos más consciencia de cómo somos nos damos cuenta de que quien nos irrita es nuestro espejo, ya sea porque tiene nuestras mismas debilidades o porque sus fortalezas son precisamente nuestras debilidades. Precisamente lo que nos molesta de los demás son siempre los defectos nuestros negados que vemos en ellos proyectados. O también nos irritamos hacia afuera, para no irritarnos con nosotros mismos por desear que suceda algo diferente haciendo lo mismo para conseguirlo.

Capacidad de elegir 😊

Lograr el autocontrol o conseguir equilibrio emocional significa aprender a convivir con la incertidumbre, afrontar sin miedo la realidad, evitar los extremos como el apasionamiento y la indiferencia, buscando centrarse, que consiste en utilizar uno de los grandes poderes personales que tenemos, como es poder decidir qué pensar, qué sentir y qué hacer, buscando en cada experiencia un crecimiento personal, en lugar de obtener frustración y perjudicarnos, porque si la ira provocada por los mismos estímulos se mantiene de manera continuada, nos produce estrés, nos enferma y lo más dañino, merma de forma continuada nuestra autoestima. Con lo cual, cada vez tenemos menos confianza en poder cambiar las situaciones y menos fuerza para afrontar lo que nos irrita, modificando las expectativa o cambiando el comportamiento.

Aceptación ✔

La realidad nos muestra que podemos controlar pocas cosas, porque por mucho rigor que tengamos, siempre queda alguna variable imposible de controlar. Sólo nos queda aceptar las cosas como son y es entonces, cuando nos rendimos, cuando abandonamos los deseos, cuando aceptamos que somos los responsables de conseguir lo que queremos y de sentirnos bien, cuando se producirá un extraño fenómeno: las cosas que deseábamos vendrán hacia nosotros.

El control, el poder y la imagen están relacionados, porque el que tiene el control cree que las cosas se producen gracias a él, a su astucia, su sagacidad, a su inteligencia y somos capaces de hacer cualquier cosa para defender la imagen, que sólo es una ilusión. El único control que deberíamos ejercitar, que es el más difícil y que pocos lo consiguen, es el autocontrol.

La clave para el autocontrol entonces radica en conocerse para entender qué cosas disparan el miedo y con ello la ira, tener la humildad suficiente para entender que no podemos controlarlo todo y contar con la suficiente flexibilidad como para adecuarse convenientemente a los hechos y procurar hacer lo que hace el sabio que mantiene la paz y la calma aunque todo lo de fuera esté alterado

Escrito por María Julieta Balart de www.agamaconsultoria.com

Si este tema te interesó lee la primera parte de este artículo  Desarrolla el Autocontrol (I)