¿Qué padres no desean tener una mejor relación con sus hijos y educarlos de tal manera que puedan ser buenas personas, buenos profesionales y ser felices? Aunque cada tipo de padres tendrá sus propias expectativas sobre sus hijos, en general todos desean lo mejor para ellos.

Sin embargo, ¿quién decide qué es lo mejor para nuestros hijos?  En general, todos los padres consideramos que lo mejor es lo que coincide con nuestra visión de la vida, con nuestras expectativas y con nuestra experiencia, todo producto de nuestra personalidad. Pero no solemos tener en cuenta que seguramente nuestros hijos no tienen nuestra personalidad o si tenemos varios, tal vez no todos ellos.

Entonces, ¿que deberíamos aspirar lograr con la educación de nuestros hijos? En mi opinión, desear que puedan llegar a ser la mejor versión de sí mismos, en función de su estilo de personalidad o eneatipo según la teoría del Eneagrama.

El Eneagrama es una potente herramienta de autoconocimiento y conocimiento de los demás, que describe nueve tipos de personalidad o eneatipos, cada uno con sus fortalezas y debilidades,  manera de pensar, sentir y comportarse.

Es una metodología que describe con precisión porqué somos cómo somos y qué debemos hacer para ser la mejor versión de nosotros mismos, lo cual en cada eneatipo es un camino diferente, porque el punto de partida es diferente. El desafío radica en educar de tal manera que el niño/a pueda convertirse en un adulto maduro, que tenga autoestima y que pueda desarrollar la mayor cantidad de competencias de la inteligencia emocional.

Para desarrollar la inteligencia emocional es clave autoconocerse y autogestionarse, sabiendo detectar qué emociones hay detrás de nuestras acciones, cuáles son nuestros miedos y qué pensamientos negativos o creencias limitantes debemos transformar para tener conductas más funcionales que nos faciliten el logro de nuestros objetivos. De esta manera aumentamos nuestra autoestima y podemos mantener relaciones armónicas con el entorno, aspectos todos que nos conducen a tener una vida más plena y feliz.

Educando desde el amor

 El amor es lo contrario al miedo, por lo tanto, educar desde el amor, en mi opinión, implica reconocer nuestros miedos como padres para no trasladarlos a nuestros hijos y conocer los miedos básicos que ellos tienen, los cuales son connaturales a su eneatipo.

Sabiendo que la personalidad queda ya forjada alrededor de los seis años, el Eneagrama permite a los padres observar los comportamientos de sus hijos y detectar cuáles pueden ser sus miedos y debilidades, para poder así ayudarles a superarlos. También es importante que los padres sean conscientes de su propia personalidad o eneatipo, para entender las armonías o desarmonías en la relación con sus hijos y hagan el esfuerzo consciente de aceptación y comprensión de esa diversidad y tengan la generosidad suficiente para ayudarlos a ser la mejor versión de sí mismos, en lugar de forzarlos a ser lo que a ellos como padres les gustaría.

Es muy humano desear que nuestros hijos tengan nuestras mismas fortalezas, pero no nuestras debilidades. Eso es casi imposible, porque las debilidades son la resultante de hacer un uso exagerado o inoportuno de nuestras fortalezas. Con esto quiero decir, que cada estilo de personalidad o eneatipo, tiene sus fortalezas y sus debilidades y para educar con amor hay que aceptar el todo en su conjunto, reconocerles las fortalezas que tienen y mostrarles amorosamente en qué ocasiones se transforman estas en debilidades.

Cómo es y qué teme cada eneatipo

 Está demostrado por la neurociencia, que más del 80% de nuestros comportamientos son inconscientes y tienen su origen en nuestro cerebro reptiliano que se maneja con un parámetro claro: asegurar la supervivencia. Por lo tanto, el miedo, para el cerebro reptiliano es la emoción que nos protege y asegura la supervivencia. El tema está en que no siempre lo que interpreta el cerebro reptiliano como amenaza, es una amenaza real, por ello es positivo como padres hacer esta reflexión sobre nuestros propios miedos y ayudar a nuestros hijos a distinguir los suyos y leer el entorno de una forma más objetiva.

Para entender un poco más sobre cada eneatipo, haré una breve descripción de las fortalezas y debilidades de cada eneatipo y su miedo básico, que es lo que en definitiva condiciona el comportamiento, dejando claro que el Eneagrama es un conocimiento tan amplio y profundo que es imposible cubrirlo en un artículo.

Eneatipo 1: Perfeccionista

Niño/a de grandes principios, intenta realizar siempre de manera correcta las tareas que se le asignan simplemente por la satisfacción personal de hacerlas bien. Tiene un gran sentido del deber y de la justicia. Responsable, puntual, meticuloso y reflexivo. Busca continuamente la perfección y por ello corre el riesgo de no terminar los trabajos por centrarse demasiado en los detalles. Un poco rígido, inflexible y poco expresivo. No es capaz de aceptar las críticas, sin embargo, él es muy autocrítico. Tiene una ira que reprime muy bien.

Miedo básico: Cometer errores, ser imperfecto o malo.

Eneatipo 2: Colaborador

 Niño/a afectuoso que para el/ella el amor es lo que más cuenta. Percibe con facilidad las necesidades ajenas y procura satisfacerlas sin que se lo pidan. Intenta ser útil y a veces parece humilde, altruista y dispuesto a sacrificarse como forma de captar la atención de los adultos y conquistar su afecto. Es sensible a las críticas y actúa de manera seductora, en ocasiones adulando en exceso. Busca el contacto físico, es alegre, odia el silencio y no le gusta estar solo. Es muy generoso y si le hacen un favor, tiene la necesidad de devolverlo rápidamente.

Miedo básico: No ser querido ni digno de amor.

Eneatipo 3: Triunfador

Es un niño que se siente válido solo si consigue logros y está acostumbrado a ser recompensado por los resultados que obtiene. Busca ser el mejor, es práctico, ambicioso y enérgico. Se preocupa por resaltar sus logros buscando ser el centro de atención. Se centra en realizar aquellas tareas o actividades en las que puede triunfar y evita las que tienen riesgo elevado de fracaso. Es competitivo, le gustan los desafíos y ganar. Se adapta a hacer muchas cosas a la vez, le gustan los atajos, pero no los detalles. Es eficiente y eficaz. Utiliza todos los medios a su alcance para ganarse la simpatía de los demás.

Miedo básico: Al fracaso, a perder, a no tener valía personal.

Eneatipo 4: Creativo

Es un niño sensible, original, fantasioso y observador.  Se considera único y diferente de los demás, lo que hace que se sienta incomprendido y solo. Se centra en los acontecimientos desagradables a los cuales les da una importancia exagerada.  Tiene tendencia a la negatividad y la tristeza y la melancolía son una fuente para su creatividad. Tiene capacidad artística en cualquier área, se aburre con facilidad y no le gusta trabajar en grupo. Necesita en demasía llamar la atención y habla mucho de sí mismo.  Está constantemente insatisfecho porque siente que él carece de algo que los demás tienen. Le encantan las misiones imposibles, transgredir las normas, lo prohibido, único y original.

Miedo básico: No tener identidad y ser especial.

Eneatipo 5: Observador

 Es un niño tranquilo, reservado, amable, solitario y autosuficiente. Sabe estar solo y nunca se aburre, valora más su interioridad. Más que ser un protagonista de la vida, es un observador de ella. Le gusta saber cosas y se aísla para reflexionar sobre ideas  y proyectos por cuenta propia. Le gustan las relaciones a distancia, los ordenadores y la realidad virtual. Adora la independencia, le encantan los libros y adquirir conocimientos, incluso en detrimento de las relaciones personales. No le gustan las personas desconocidas y entra en crisis cuando no tiene tiempo para analizar las cosas en profundidad.

Miedo básico: No ser competente o capaz y tener que depender de los demás.

Eneatipo 6: Leal

Es un niño honesto, disciplinado, un amigo fiel que defiende a los más débiles. Se siente indefenso y vulnerable y vive en estado de alerta pensando en los peligros que pueden ocurrir. Teme más a lo que no ve que a lo que ve. Tiene cambios de humor y de comportamiento imprevisibles.  Es ansioso e irritable. Es leal y espera que los demás lo sean. Piensa mucho antes de hacer algo, se inclina por encontrar explicaciones a las cosas.  Le gustan los deportes grupales y suele ponerse en la posición de defensa. Es práctico y le gusta resolver problemas. Es un poco desconfiado, sin embargo, necesita que se fíen de él.

Miedo básico: A la falta de apoyo y no poder arreglárselas él solo.

Eneatipo 7: Entusiasta

 Es un niño independiente, optimista, confiado, inquieto, disperso y con una energía inagotable. Busca la diversión y huye del dolor. Es seductor y narcisista. Se muestra abierto a todo lo nuevo, pero le cuesta terminar lo que empieza. Cumple con sus obligaciones si le gustan, sino intenta evitarlas. Es el que anima al grupo y siempre está haciendo planes de futuro porque ve al mundo como un parque de atracciones donde todo está por descubrir. Necesita la aprobación de la gente con la que se relaciona, sino cambia de grupo. Le gusta la gente positiva, la libertad para él y para los demás. Es optimista y no soporta la frustración.

Miedo básico: Aburrirse por no tener opciones y sufrir.

Eneatipo 8: Líder

 Es un niño fuerte, resuelto y decidido que le gusta sentirse dueño del territorio. Llama la atención y llena los espacios en los que está. Fácilmente irascible, celoso y posesivo y en ocasiones combativo con los hermanos. No le asusta el conflicto y reacciona con rapidez. Es impaciente y hace todo rápido. Quiere ser independiente y le gusta mandar. Tiene un fuerte sentido de la familia y defiende a los suyos. Soporta muy bien el dolor físico. Se siente fuerte y niega su parte más tierna. Le gustan las personas directas y sinceras, tiene muchos amigos y grupos en los que normalmente es el líder. Es justo y protector de los débiles.

Miedo básico: Que le engañen, dominen o sometan.

Eneatipo 9: Mediador

 Es un niño amable, conciliador, leal que da apoyo a sus compañeros. En ocasiones pasivo, indiferente y resignado. Se distrae con facilidad y puede parecer apático e indeciso. Retrasa hacer lo que es importante, mostrando una resistencia pasiva. Testarudo. Tiene muchas cualidades que los demás no perciben porque no le gusta mostrarlas. No soporta el conflicto y olvida fácilmente los agravios. Comprende todos los puntos de vista y sabe mediar entre opiniones diferentes. Suele rendirse antes que pelear porque siente que no tiene capacidad para influir en el entorno.  Es respetuoso y necesita respeto.

Miedo básico: Al conflicto y a la separación de los demás.

Qué debemos hacer

Comprender qué mueve a nuestros hijos es el primer paso para entender sus comportamientos y en la medida de lo posible, tratar de cambiar los nuestros, en especial aquellas conductas que despierten sus miedos básicos.

Por otra parte, seguir profundizando en el Eneagrama como una poderosa herramienta que es para educar mejor a nuestros hijos y desarrollar su potencial, a la vez que desarrollamos el nuestro.

Escrito por María Julieta Balart de www.agamaconsultoria.com

 

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